jueves, 1 de noviembre de 2012







a mis PadRes... 


Hoy en estos momentos de mi vida he comprendido tantas cosas….

Los hijos somos la Segunda Oportunidad que los Padres tienen para poder realizar en nosotros alguno de sus sueños frustrados y los nietos son entonces la re-edición de ellos mismos; más sin embargo nosotros hijos crecemos en medio de leyes orgánicas y rebeldías civiles.
Cuando Pequeños somos tan frágiles que nuestros padres se convierten en un bastión de entereza para nosotros, a medida que vamos creciendo y tratamos de darnos cuenta de los problemas de los adultos muchas veces ellos nos disfrazan la realidad con fantasías, nos hablan de ángeles que  conocimos, nos indican que nunca debemos mentir y algunas veces ellos se olvidan de decirnos las verdades, esas realidades que algún día conoceríamos y poco a poco nos damos cuenta de los traumas que la gente siente después de crecer.
Entendí que muchas veces durante el día la gente intenta disfrazar con sonrisas algunas cosas que de adultos en al alma conseguimos sofocar; Cuando era niña mi padre trataba de llenar con fantasías y ocultarme las cosas que ya veía y  donde están aquellos ángeles que en el tiempo perdí?  Dónde está aquella infancia ahora tan distante?  Ahora comprendo que mi Padre sentía lo que yo siento ahora que crecí.
Ahora que sé de los problemas de la vida me doy cuenta lo que mi padre quería esconderme y comprendí que las mentiras algunas veces también ayudan a vivir.
Cuándo crecí? Ni Yo misma me di cuenta y ahora con tristeza sé que no hubo mejor época para mí que mi infancia; es triste ver cómo vas creciendo y a medida que para ti la vida presenta retos y desafíos tus padres están tan cercanos a bajar del tren de tu vida…
Por eso como hijos creo que tenemos la necesidad y el deber de acercarnos a ellos, velar y contemplar sus sueños, escuchar las conversaciones entre sus almas y sus sábanas…amarlos y disfrutar a su lado el ocaso de sus vidas; quienes tenemos la fortuna de tenerlos creo que somos dichosos.
 Cuando no lo hacemos llegan a nuestras vidas añoranzas que nos quitan el sueño y dejan noches tan vacías y es cuando entonces descubrimos que solo aprendemos a ser hijos cuando somos padres y aprendemos a ser padres cuando somos abuelos.


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