a mis PadRes...
Hoy
en estos momentos de mi vida he comprendido tantas cosas….
Los
hijos somos la Segunda Oportunidad que los Padres tienen para poder realizar en
nosotros alguno de sus sueños frustrados y los nietos son entonces la
re-edición de ellos mismos; más sin embargo nosotros hijos crecemos en medio de
leyes orgánicas y rebeldías civiles.
Cuando
Pequeños somos tan frágiles que nuestros padres se convierten en un bastión de
entereza para nosotros, a medida que vamos creciendo y tratamos de darnos
cuenta de los problemas de los adultos muchas veces ellos nos disfrazan la
realidad con fantasías, nos hablan de ángeles que conocimos, nos indican que nunca debemos
mentir y algunas veces ellos se olvidan de decirnos las verdades, esas
realidades que algún día conoceríamos y poco a poco nos damos cuenta de los
traumas que la gente siente después de crecer.
Entendí
que muchas veces durante el día la gente intenta disfrazar con sonrisas algunas
cosas que de adultos en al alma conseguimos sofocar; Cuando era niña mi padre
trataba de llenar con fantasías y ocultarme las cosas que ya veía y donde están aquellos ángeles que en el tiempo
perdí? Dónde está aquella infancia ahora
tan distante? Ahora comprendo que mi
Padre sentía lo que yo siento ahora que crecí.
Ahora
que sé de los problemas de la vida me doy cuenta lo que mi padre quería
esconderme y comprendí que las mentiras algunas veces también ayudan a vivir.
Cuándo
crecí? Ni Yo misma me di cuenta y ahora con tristeza sé que no hubo mejor época
para mí que mi infancia; es triste ver cómo vas creciendo y a medida que para
ti la vida presenta retos y desafíos tus padres están tan cercanos a bajar del
tren de tu vida…
Por
eso como hijos creo que tenemos la necesidad y el deber de acercarnos a ellos,
velar y contemplar sus sueños, escuchar las conversaciones entre sus almas y
sus sábanas…amarlos y disfrutar a su lado el ocaso de sus vidas; quienes
tenemos la fortuna de tenerlos creo que somos dichosos.
Cuando no lo hacemos llegan a nuestras vidas
añoranzas que nos quitan el sueño y dejan noches tan vacías y es cuando
entonces descubrimos que solo aprendemos a ser hijos cuando somos padres y
aprendemos a ser padres cuando somos abuelos.

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